En el relativamente joven mundo de los videojuegos hay pocos personajes que hayan conseguido conquistar los favores del público de manera incondicional. Tan pocos que casi se pueden contar con los dedos de la mano, pero menos aún son aquellos que se han mantenido en la cresta de la ola desde que vieran por primera vez la luz.
Este es el caso de Mario, el inconfundible fontanero que ha conseguido enardecer el orgullo de los fans de todos y cada de los juegos de Nintendo que ha protagonizado desde su creación. Aquello fue en el año 1981, aunque su nombre no fuera el que hoy ostenta, sino simplemente “Jumpman”. Un par de años después y ya acompañado de su inseparable hermano, Luigi, comenzaría a reescribir la historia de los videojuegos con cada uno de sus lanzamientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario